Fernández Granada.

“LO PERDURABLE Y LO EFÍMERO”

By Félix Suazo

Fernández Granada.

“LO PERDURABLE Y LO EFÍMERO”

By Félix Suazo

Fernández Granada.

“LO PERDURABLE Y LO EFÍMERO”

By Félix Suazo

Gran parte de la historia de la pintura está asociada a la voluntad de perdurar en el tiempo. Quizá por ello, las paredes de las cavernas fueron el soporte germinal del arte pictórico. Las rocas eran entonces lo que el papel, la madera y la tela fueron más tarde: la superficie de inscripción de la expresión humana.


Pero al transcurrir los siglos, todo lo que antes parecía eterno e indestructible se revela como frágil y efímero. Las piedras se fracturan o desgastan a causa de los movimientos tectónicos o de la acción de las aguas. Los pigmentos se decoloran o se desprenden. Nada queda intacto pues todo lo que existe está sujeto al cambio y la transformación; incluso las creaciones concebidas para permanecer.


En la lógica de la naturaleza, perdurar significa acomodarse a los cambios o volver al origen

¿Puede la pintura permanecer y, no obstante, ser efímera? Ese es el desafío asumido por el

artista antioqueño Fernández Granada (FernandoFernández Granada,1952) en la exposición

Efímeros, desarrollada a partir de imágenes de intervenciones pictóricas sobre rocas

encontradas en el Cañón del Cauca, Jericó y El Peñol, al suroeste de Colombia.


Para él, las piedras vuelven a ser el soporte milenario de una pulsión transcendente. Advertido y consciente de lo que este gesto implica, el ar tista prefiere dejar las rocas pintadas en su lugar, reteniendo solo las imágenes fotográficas de sus incursiones en el terreno. Atesora para sí, y para la audiencia.

Gran parte de la historia de la pintura está asociada a la voluntad de perdurar en el tiempo. Quizá por ello, las paredes de las cavernas fueron el soporte germinal del arte pictórico. Las rocas eran entonces lo que el papel, la madera y la tela fueron más tarde: la superficie de inscripción de la expresión humana.


Pero al transcurrir los siglos, todo lo que antes parecía eterno e indestructible se revela como frágil y efímero. Las piedras se fracturan o desgastan a causa de los movimientos tectónicos o de la acción de las aguas. Los pigmentos se decoloran o se desprenden. Nada queda intacto pues todo lo que existe está sujeto al cambio y la transformación; incluso las creaciones concebidas para permanecer.


En la lógica de la naturaleza, perdurar significa acomodarse a los cambios o volver al origen ¿Puede la pintura permanecer y, no obstante, ser efímera? Ese es el desafío asumido por el artista antioqueño Fernández Granada (FernandoFernández Granada,1952) en la exposición Efímeros, desarrollada a partir de imágenes de intervenciones pictóricas sobre rocas encontradas en el Cañón del Cauca, Jericó y El Peñol, al suroeste de Colombia.


Para él, las piedras vuelven a ser el soporte milenario de una pulsión transcendente. Advertido y consciente de lo que este gesto implica, el artista prefiere dejar las rocas pintadas en su lugar, reteniendo solo las imágenes fotográficas de sus incursiones en el terreno. Atesora para sí, y para la audiencia.

Gran parte de la historia de la pintura está asociada a la voluntad de perdurar en el tiempo. Quizá por ello, las paredes de las cavernas fueron el soporte germinal del arte pictórico. Las rocas eran entonces lo que el papel, la madera y la tela fueron más tarde: la superficie de inscripción de la expresión humana.


Pero al transcurrir los siglos, todo lo que antes parecía eterno e indestructible se revela como frágil y efímero. Las piedras se fracturan o desgastan a causa de los movimientos tectónicos o de la acción de las aguas. Los pigmentos se decoloran o se desprenden. Nada queda intacto pues todo lo que existe está sujeto al cambio y la transformación; incluso las creaciones concebidas para permanecer.


En la lógica de la naturaleza, perdurar significa acomodarse a los cambios o volver al origen

¿Puede la pintura permanecer y, no obstante, ser efímera? Ese es el desafío asumido por el

artista antioqueño Fernández Granada (FernandoFernández Granada,1952) en la exposición

Efímeros, desarrollada a partir de imágenes de intervenciones pictóricas sobre rocas

encontradas en el Cañón del Cauca, Jericó y El Peñol, al suroeste de Colombia.


Para él, las piedras vuelven a ser el soporte milenario de una pulsión transcendente. Advertido y consciente de lo que este gesto implica, el ar tista prefiere dejar las rocas pintadas en su lugar, reteniendo solo las imágenes fotográficas de sus incursiones en el terreno. Atesora para sí, y para la audiencia.